Limpia tus floreros y cualquier objeto de decoración que tengan la boca muy estrecha con cascara de huevo.
Solo tienes que enjuagar ligeramente el interior de dos cascarones, para retirar cualquier resto de yema o clara, tritúralos y mételos al florero, llena la mitad del reciente con agua y agita, luego enjuaga con agua y jabón.