Evita que el bonito acabado de tus utensilios de acero inoxidable desaparezca, ya que con el uso estos se vuelven opacos.
Prepara una pasta semi espesa, mesclando la cantidad necesaria de aceite de oliva con cenizas de cigarro, toma un poco con la yema de los dedos y frota las zonas sin brillo.
Enjuaga con agua fría y sécalos muy bien con un paño limpio.