En la actualidad, muchas personas afirman creer en el sagrado del vínculo matrimonial. Entonces ¿ a que se debe que tantos enlaces terminen en divorcio? Para algunos, el matrimonio no es mucho más que una promesa romántica y un acuerdo lega. Pero las promesas se pueden cumplir, y a quienes ven la unión conyugal de esa manera les resulta bastante fácil romperla cuando las cosas van mal.
El matrimonio debe de ser honorable
El vocablo griego que se traduce honorable conlleva la idea de algo que es precioso y a lo que se confiere mucho valor. Cuando valoramos algo, tomamos medidas para que no se deteriore ni se pierda, ni si quiera por accidente. Así debe ser con el vínculo matrimonial.
El matrimonio es de amor y respeto
Para honrar la institución del matrimonio, es fundamental que los cónyuges se honren mutuamente, me llamó la atención una lectura en la que se daban unos consejos acerca del respeto y amor dicha lectura decía: “Que cada uno de ustedes debe individualmente ame a su esposa tal como se ama así mismo; por otra parte la esposa debe de tenerle profundo respeto a su esposo “
Tiempo y atención
Las personas casadas que ven su matrimonio como algo sagrado reservan tiempo para satisfacer las necesidades físicas y emocionales de su cónyuge, lo cual es aplicable en la intimidad sexual. Sin embargo, algunas parejas, han creído necesario que el esposo se mude temporalmente a otra parte para ganar dinero. A veces la separación ha sido más larga de lo que preveían, y la gran presión a la que se ha visto sometido el matrimonio ha llevado incluso al adulterio y el divorcio.
Cuando surgen dificultades
Al encarar los problemas maritales la pareja honra el vínculo matrimonial y así no se toman decisiones precipitadamente y por lo tanto evitamos separaciones o divorcios innecesarios.
No lo tomemos a la ligera
En algunos lugares se ha hecho común valerse del matrimonio para obtener residencia legal en otro país. Por regla general, la persona extranjera acuerda pagarle a un ciudadano del país para que se case con ella. Con frecuencia, después de la boda, los cónyuges siguen viviendo separados; tal ves ni siquiera sean amigos, y en cuanto tengan la residencia legal se divorcian, para ellos el matrimonio es solamente un acuerdo comercial. Pero no debería ser así, el matrimonio precisa esfuerzo y perseverancia, y quienes no lo reconocen como sagrado y duradero, se rinden fácilmente, o si no se resignan a vivir un matrimonio desdichado.