Sin excepción cuando estamos muy irritados hablamos demás, lo que hace que las situaciones salgan de control, y en ocasiones expresamos lo que hay muy guardado o lo que sabemos que puede herir al contrario.
Cuando llegamos a un estado de irritabilidad máxima cobran vida y a continuación nos llega la factura, es muy importante el dominar la lengua, cuando llegamos a enojarnos demás lo mejor es salir del lugar o pedir la oportunidad por ejemplo.
Quiero estar sola cuando me sienta mejor hablamos, o bien tengo que salir pero cuando estemos mejor hablamos, para que haya una discusión grande se necesitan dos pero en alguno tiene que caber la cordura, te aseguro que será mejor y tendrás una recompensa en cuestión que no herirás a la otra persona ni tu misma saldrás lastimada, además cuando nos enojamos hablamos cosas que en realidad no sentimos por eso es mejor hablar y tener precaución en lo que decimos la lengua es espada de doble filo.