Cuando bebes alcohol en exceso, la piel se deshidrata, especialmente la del rostro, por lo que la hinchazón y las arrugas se hacen más notorias y algunas pequeñas venas pueden romperse provocando enrojecimiento.
Para evitarlo, recuerda tomar mucha agua, pues cuando este problema se presenta seguido, corres el riesgo de que las venas rojas se vuelvan permanentes.